A de hache

25 julio, 2009

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“Desde luego, Alan era más ajeno a los siglos XVIII y XIX que la mayoría de sus contemporáneos. Es preciso remontarse tres siglos (o dos quizá) para ubicarle [...] Nunca parecía encajar del todo en su ropa [...] ni en su Burberry, gastada, sucia y una talla demasiado pequeña, ni tampoco cuando se esmeraba y se ponía una camisa blanca y limpia o su mejor traje de tweed azul. Una bata de alquimista o una cota de malla le habrían ido bien: la primera habría encajado con su actitud abstracta y la segunda con aquella cabeza oscura y poderosa, con aquella barbilla que parecía la proa de una nave y esa nariz corta y curva como la de un animal inquisitivo. La cota de malla también habría hecho juego con sus ojos, azules hasta un punto que rivalizaba con la brillantez de una vidriera”.

Texto de Lyn Irvine sobre Alan Turing recuperado por David Leavitt para su biografía del matemático inglés, El hombre que sabía demasiado. Considerado el padre de la computadora moderna, Turing se suicidó en 1954 mordiendo una manzana cubierta con cianuro; tiempo atrás había sido desprestigiado académicamente, detenido por ultraje a la moral pública y, como alternativa a su encarcelamiento, sometido a inyecciones de estrógenos para “curarlo” de su homosexualidad.

Ellos

Dos

por Uno

*

E L   P O E M A   E S B O Z A   A L   H O M B R E
(Calímaco. Epigrama II)

Sí, yo aborrezco también el poema cíclico.
La gente cuyos días no esgrimen sentimientos.
Quien se abandona al río no como el nadador,
sino cual piedra. Detesto a la gente que
hace de sus pasos un círculo contínuo.
Quien deja su noche caer tras la cortina,
o busca la dócil fatuidad de un placer doméstico.
Detesto a quien no se arriesga en la calleja
oscura. Quien no bebe, ni busca el gozar como
brilla un denario. Quien no ama los ojos
que circundan el khol. O los labios frescos del adolescente.
No bebo en la fuente común. Y cuanto es
vulgar o cotidiano me repugna. Busco siempre
lo hermoso, lo grácil, lo efímero también
porque pone en la belleza como un punto malvado.
Te puedo amar a ti, aunque luego seas de otro.
La noche me presta sus galas, y el sol todos
Los atributos de su oro. Me gusta el cuerpo bello.
Y detesto lo común (ya sabéis) tanto como lo innoble.

José Antonio de Villena
Honor de los vencidos. Antología (1972-2006)
México, Fondo de Cultura Económica, 2008

*   *

S O N E T O   D E    L A   N E N A   T O T A L

A mí no me engañás porque en tu fondo
de nena bautismal lo sé bien claro:
te ilumina los labios como un faro
cuya luz surge del deseo más hondo.

Yo devoro tu sexo y bien te rondo
y no hay secretos en tu dócil aro,
que es el templo albañil en que me aclaro
todas las dudas de tu mundo mondo.

Así pues, vos jugás con tus mujeres
que son objetos sin valor ni rango
y sirven solo para que adulteres

en devaneos de tu regio mango
la profunda verdad de tus quehaceres:
ser la nena total en este yambo.

Ernesto Camilli
Tachero de mi vida
Buenos Aires, Libros de Eloísa Cartonera, 2007

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La imagen de los caballos la encontré en un página sobre arte polaco y la de los muchachos pertenecía a un libro reseñado en una revista de diseño. La última la tomé del blog de Naughty James, fotógrafo inglés, prolífico y joven que admiro cantidad.
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