Dieta (de tapa) blanda
17 febrero, 2010
Revisando el sitio Book Covers, dedicado al diseño de portadas de libros, la mayoría publicados en Estados Unidos o el Reino Unido, encontré varias que usan alimentos comunes o posibles como motivo. Recogí las que me parecieron interesantes, en especial aquellas que ilustraban temas que no hacían alusión directa al acto de comer (salvo dos, el ensayo de Safran Foer y la narrativa de Klosterman). Aunque este humilde escribano prefiere la dieta vegetariana, el menú tiene mucha carne… incluida la de zombie. ¡Adelante, la mesa de novedades está servida!
Desayuno

Fotografía de portada de Verónique Rolland.
En 2008, para la creación de la coleccion Modern Classics de Penguin se rediseñó la portada de A Clockwork Orange. Ésta es la versión para Reino Unido.
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Diseño de portada de Fogelson-Lubliner.
Aunque los diseñadores quitaron deliberadamente el título de la portada, este librolleva por título Rebels Wit Attitude: Subversive Rock Humorists y su autor es Iain Ellis. La editorial Soft Skull Press tiene un catálogo inusual e interesante, por mencionar algunos títulos, ha publicado Going Postal: School Shootings, Workplace Massacres, and the Untold History of America’s Failed Rebellions y Reproduce and Revolt: A Graphic Toolbox for the 21st Century Activist.
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Sin crédito.
The Honeymoon’s Over, de Andrea Chapin y Sally Wofford-Girand, en Grand Central Publishing.
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Plato fuerte

Portada de Gray318.
Con Eating Animals, Jonathan Safran Foer hace una crítica a la industria de la carne. Ya en su novela Everything is Illuminated había hecho un guiño al tema que, de corte casi biográfico, tiene por peronaje principal un joven judío vegetariano. Este título es publicado por Little, Brown Book Group.
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Ilustración de Marion Peck.
En la reseña de Pigtopia, de Kitty Fitzgerald, el autor se pregunta: “Why is the pig so smug? Why is the girl such a brat? Why does the pig look healthier than the little girl?”
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Sin crédito.
After the Fire, A Still Small Voice, de Evye Wyld, en Jonathan Cape Ltd.
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Ilustración de Arline Simon y diseño de portada de Paul Sahre & Karolina Pyrcik.
Eating the Dinosaur, de Chuck Klosterman, en Scribner.
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Portada de Rodrigo Corral y Jacob Magraw.
Rant, de Chuck Palahniuk, publicado por Doubleday.
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Portada de Doogie Horner e ilustraciones de Philip Smiley.
Pride and Prejudice and Zombies: The Classic Regency Romance – Now with Ultraviolent Zombie Mayhem, de Seth Grahame-Smith, basado en el clásico de Jane Austen, publicado por Quirk Books. Este título, uno de los best-sellers de 2009, está traducido al español. Actualmente, la editorial comenzó la colección Secret Lives of Great Filmmakers.
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Merienda

Diseño de Milan Bozic.
Ugly Man: Stories (P.S.), de Dennis Cooper, en Harper Perennial. La editorial cuenta con el blog The Olive Reader donde, además de sus novedades, comparten noticias del sector editorial local. Por ejemplo, nos informan que el próximo 28 de mayo se realizará la Book Blogger Convention, actividad dedicada a ofrecer ayuda, capacitación y tiempo a quienes tienen una página personal dedicada a reseñar libros, dentro de las actividades de Book Expo America pero agregan a la nota una lista de recomendaciones de restaurantes cercanos al lugar de reunión.
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Portada de Marck Cozza.
The Disappointment Artist, de Jonathan Lethem, en Doubleday.
Paloseco
8 enero, 2010
La verdadera historia del falo de Rasputín

Kommunikationsdesign.
Después del vulgar asesinato de Rasputín y después de que su cuerpo, ya congelado, fuera arrojado al río Neva, cerca del Instituto de Medicina Legal de San Petersburgo, se practicó la primera autopsia sobre el cadáver del monje y luego se embalsamó; podemos imaginar que esto se llevó a cabo con el rigor y el amor por la ciencia y la precisión que caracterizaban al entonces inminente socialismo real.
Corazón y pulmones se sustrajeron y se conservaron en dos grandes frascos en una solución de alcohol para posteriores y más minuciosos estudios. Algunos años después, la abstinencia etílica de un sirviente del instituto y un invierno particularmen- te crudo conspiraron para que dichos restos desaparecieran: una vez que el empleado consumió el licor con sabor a órganos internos, éstos se perdieron irremediablemente.
El cuerpo de Rasputín fue sepultado en Carskoe Selo, en la capilla que habría de ser consagrada a san Serafín. Apenas un año después, la tumba del stárets fue profanada por revolucionarios que, una vez exhumado el cadáver, tuvieron un mitin improvisado frente a los míseros restos que habían sido despedazados por la revisión anatomopatológica, pero que, afortunadamente, habían sido también momificados.
A partir de ese momento la momia de Rasputín emprendió un triste vagabundeo; acarreada de aquí para allá por los simpatizantes de la revolución, peregrinó de un lado a otro sin descanso, en el frío y en el hielo, factores que contribuyeron a su buena conservación. Este peregrinaje habría de culminar de manera definitiva en una hoguera al borde de un camino en las afueras de San Petersburgo.
Antes de esta cremación on the road, el cadáver había sido arrastrado a lo largo y ancho de las calles de la capital; primero camuflado como instrumento musical, luego envuelto bajo un tapete turcomano. Durante este vía crucis, un temerario maestro de primaria pensionado extirpó, por encargo de Anna Vyrubova, antigua dama de compañía de la difunta zarina Alejandra, el falo momificado del monje.
La reliquia, por la que la Vyrubova y una caterva de supérstites ex devotas de Rasputín pagaron una fortuna, se puso en un relicario y se rotuló con la inscripción “Reliquia de san Pitirim” para que permaneciera incógnita. Cuando el país entero se vio arrastrado por las vicisitudes de la revolución, por el galopar furioso de la historia, se perdió durante algún tiempo la memoria, aunque no las huellas de tan particular resto anatómico. Al parecer lo custodió una tía viuda del maestro ladrón que vivía cerca de Petushki.
Fragmento del texto de Rosa Matteucci, escritoria italiana, publicado en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, en marzo de 2009. El número 459, fue nombrado como “Epístolas y fascinus”, pues, a partir del texto de Matteucci, se incluyeron otros relacionados: un ensayo sobre el dios Pan y la masturbación, un texto sobre la iconicidad del falo y otro de Pascal Quignard sobre el latinismo y su significado en la Roma antigua: “El fascinus es la palabra romana para nombrar el phallós. Existe una piedra con un fascinus groseramente esculpido que el artista enmarcó en estas palabras: Hic habitat felicitas (Aquí reside la felicidad).”
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Still-Life Polaroid de Andy Warhol.
Catalogación
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Virgulilla (diminutivo del latín virgŭla que, a su vez, es diminutivo de virga, vara). Para la Real Academia de la Lengua, esta palabra designa a los signos ortográficos de forma de coma, rasguillo o trazo, como el apóstrofo, la cedilla y la tilde de la ñ; es decir, serviría para definir las grafías mínimas y complementarias de ciertas letras. Como segunda acepción la define como una raya o línea corta y muy delgada. Al respecto, Robert Bringhurst utiliza esta palabra para definirla como “un caracter inusual en textos pero importante en lógica simbólica y matemáticas, donde significa similaridad (a ~ b), y en lexicografía, donde significa repetición”. El tipógrafo nos previene de su posible confusión con la tilde, caracter más pequeño y usado como diacrítico.
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Sobre los tipos que no se usaron en esta edición
ELENA, 10 PUNTOS: Este tipo —concebido por el tipógrafo independiente Leopold Shunt, cuando la luna se puso en la noche final de la vida de su esposa— se desintegra con el tiempo. Entre más se utiliza una palabra, más se desmorona y se desvanece: se vuelve más difícil verla. Hacia el final de este libro, palabras utilitarias como él, un y fue se habrían perdido en la página en blanco. Los placeres y los tormentos recurrentes de Henry —agua de baño, clavícula, vulnerabilidad, funda de almohada y puente— serían ruinas, monumentos accidentales al agua de baño, la clavícula, la vulnerabilidad, la funda de almohada y el puente. Y cuando la vida del libro quedara reducida a una sola página, como ahora ocurre, Dios sería prácticamente ilegible, y yo, completamente invisible. De haberse utilizado Elena, las últimas palabras de Henry hubieran sido:
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Inicio del cuento de Jonathan Safran Foer publicado en The Guardian, el 7 de diciembre de 2002, y publicado en Cuaderno Salmón en otoño de 2006; la traducción es de David Miklos. El autor recientemente publicó Eating Animals, libro en el que expone su visión sobre la cría de animales para usos alimentarios. Ya en Everything is Illuminated el personaje principal era vegetariano, pero fue hasta el embarazo de su esposa que Safran Foer se cuestionó sobre lo que significaba alimentar a otro ser vivo; después de comenzada su investigación decidió cambiar sus hábitos.
