Animal muerto entero

15 junio, 2010

100% carne: proyecto de ilustración mexicana

Presentación:
jueves, 17 de junio de 2010
9 pm
Centro Cultural Border
Zacatecas 43, Roma Sur, México, DF

puracarne.wordpress.com

Convocados por Maiqo Avalancha, creador del estudio de diseño que lleva su apellido, casi una noventena de artistas visuales crearon una obra pensada o inspirada, o no, en la estética del tatuaje. El resultado de estas colaboraciones se han convertido en dos planillas de imágenes adheribles con agua que el espectador podrá pedir para llevar o ir comiendo. ¡Felicitaciones a los prolíficos carniceros!

Detalles de algunas de las ilustraciones hechas para 100% carne, de Avalancha Estudio.

[…] la forma en que se sirve la carne cambia notablemente desde la Edad Media hasta la Moderna. La curva descrita por esta transformación es muy ilustrativa: en la clase alta de la sociedad medieval es frecuente que llegue a la mesa el animal muerto entero, o grandes pedazos del mismo. No solamente se sirven pescados enteros, sino también aves, parcialmente con plumas y todo, liebres enteras, corderos completos, cuartos de ternero, por no mencionar las aves mayores de caza así como los cerdos y los bueyes ensartados en el asador. La costumbre es despedazar al animal en la mesa. En consecuencia, en los libros sobre buenos modales del siglo xvii y, de vez en cuando, también en los del siglo xviii, aparecen consejos acerca de lo importante que es que un hombre bien educado sepa despedazar correctamente los animales. «Discenda a primis statim annis secandi ratio…» (Hay que aprender de los mayores la forma de trinchar), dice Erasmo en 1530. «Si es uno mismo quien sirve», dice Courtin en 1672, «hay que ofrecer siempre los trozos mejores y guardar los menores; no debe tocarse nada sino es con el tenedor. Además, si alguna persona de superior rango os pide algo que tengáis delante, es importante que sepáis cortar las carnes con propiedad y método y que conozcáis también los pedazos mejores, para poder servirlos con educación.»

«No indicamos aquí el modo de trinchar, pues se han escrito libros exclusivamente sobre este tema, en los que, incluso, aparecen las piezas dibujadas para mostrar por dónde debe sujetarse la carne con el tenedor para cortarla ya que, como acabamos de decir, jamás debe tocarse la carne con la mano, ni siquiera cuando se está comiendo. Muestran igualmente por donde se ha de hincar el cuchillo para cortarla y qué es lo que hay que servir en primer lugar…, cuál es el mejor trozo, el trozo de honor que hay que ofrecer a la persona más importante. Aprender a cortar la carne es tarea fácil una vez que se ha comido tres o cuatro veces es una buena mesa; por lo demás, no debe dar reparo excusarse por ignorancia y remitirse a otro, cuando no se sabe.»

En cuanto al paralelismo alemán: Un New vermehrtes Trincier-Büchlein, impreso en Rintelen, en 1650, dice: «Como quiera que la función de trinchar las carnes en las cortes principescas no debe contarse entre los cometidos serviles, sino que es función sumamente noble, ha de ser ejercida por un noble o un señor de alcurnia, de buena planta y proporción, con brazo fuerte y mano ligera. El trinchador evitará los movimientos ampulosos al cortar, así como las ceremonias inútiles y necias y, además, mantendrá el dominio sobre sí mismo, ya que se cubriría de vergüenza si temblara de manos a pies, cosa sumamente inconveniente en la mesa de un príncipe».

Ambas cosas, el despedazamiento y la distribución en la mesa constituyen un honor especial que, generalmente, es reservado al anfitrión o a un huésped de especial prestigio al que el primero se lo pide… «Los jóvenes y gentes de menor importancia no deben meterse a servir, sino que han de limitarse a tomar lo que les corresponda» dice la Civilité Françoise anónima de 1715.

Fragmento tomado del subcapítulo “El consumo de carnes”, dentro de “La compostura en la mesa”, de El proceso de la civilización, de Norbert Elias, del FCE.

Buenos modales

16 marzo, 2010

Plato "Anatómica", diseñado por Lisa Turner.

Cambios en las actitudes frente a las necesidades naturales

Querida abuela: quisiera poder describiros a Vos y al abad la sorpresa que me llevé cuando ayer por la mañana me trajeron a la cama una gran bolsa de vuestra parte. Me apresuro a abrirla, meto la mano y encuentro guisantes […] y luego un recipiente […]; lo saco de prisa: es un orinal, pero de tan belleza y magnitud que toda mi gente de servicio coincide en que habría que convertirlo en salsera. El orinal estuvo en exhibición toda la tarde de ayer y constituyó la admiración de todo el mundo. Los guisantes […] nos los comimos sin dejar ni uno.

Selección de la carta de Madame du Deffand a Madame de Choiseul, 9 de mayo de 1768.

*

Un hombre bien educado no debe nunca descubrir los miembros que la naturaleza cubrió con el velo del pudor; si las circunstancias lo obligaran a ello, debe hacerlo con decencia y recato, incluso aunque no haya testigos. Puesto que los ángeles están siempre presentes y nada les agrada más en un muchacho que el pudor, el compañero y guardián del comportamiento decente. Si el pudor impide ya mostrarlos a otro, mucho más impide dejarlos tocar por otro.

Es malo para la salud retener la orina; lo honesto es orinar en secreto. Algunos recomiendan a los niños que retengan los ruidos apretando las nalgas. Pues bien, está mal recoger una enfermedad por querer ser educado. Si se pede salir, hágase aparte; si no, sígase el viejo proverbio: disimule el ruido con una tos. Por lo demás, por qué los mimos libros no aconsejan que no se defeque, puesto que es más peligroso retener un viento que los excrementos.

Selección De civilitate morum puerilium, de Erasmo de Rótterdam, 1530.

*

Sobre el modo de sonarse

Sonarse con el gorro o en la chaqueta es cosa de rústicos; hacerlo con el brazo o en el codo, es cosa de pescadores. No es más educado sonarse con la mano si e moco cae en la chaqueta. Hay que recoger la suciedad de la nariz con un pañuelo, como manda el decoro, al tiempo que se vuelve uno, especialmente si hay superiores.

Si, al sonarse con los dedos, cayera algo al suelo, hay que pisarlo de inmediato.

Selección de De civilitate morum puerilium, de Erasmo de Rótterdam, 1530.

*

Sobre el modo de escupir

En la iglesia, en casa de los señores y en todos los lugares en los que reina la limpieza, es preciso escupir en el pañuelo. Es una grosería imperdonable la costumbre que tienen los niños de escupir en el rostro de sus compañeros: no existen castigos suficientemente severos para estas faltas de educación. Tampoco tienen excusa los que escupen por las ventanas, sobre las paredes y en los muebles […]

Selección de Les Règles de la Bien-Séance et de la civilité Chrétienne, de De La Salle (edición de 1774).

Fragmentos tomados del capítulo “La ‘civilización’ como transformación específica del comportamiento humano», perteneciente a El proceso de la civlización. Investigaciones sociogenéticas y psicogéneticas, de Norbert Elias. En la contraportada del libro se lee que el autor es “el padre de la sociología figurativa y uno de los pensadores más importantes del siglo XX”. Editado originalmente en alemán en dos tomos, entre 1977 y 1979, este libro fue publicado en 2009 por el Fondo de Cultura Económica y traducido al español por Ramón García Cotarelo.

Ilustración de Bree Dentice.

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