Paloseco
8 enero, 2010
La verdadera historia del falo de Rasputín

Kommunikationsdesign.
Después del vulgar asesinato de Rasputín y después de que su cuerpo, ya congelado, fuera arrojado al río Neva, cerca del Instituto de Medicina Legal de San Petersburgo, se practicó la primera autopsia sobre el cadáver del monje y luego se embalsamó; podemos imaginar que esto se llevó a cabo con el rigor y el amor por la ciencia y la precisión que caracterizaban al entonces inminente socialismo real.
Corazón y pulmones se sustrajeron y se conservaron en dos grandes frascos en una solución de alcohol para posteriores y más minuciosos estudios. Algunos años después, la abstinencia etílica de un sirviente del instituto y un invierno particularmen- te crudo conspiraron para que dichos restos desaparecieran: una vez que el empleado consumió el licor con sabor a órganos internos, éstos se perdieron irremediablemente.
El cuerpo de Rasputín fue sepultado en Carskoe Selo, en la capilla que habría de ser consagrada a san Serafín. Apenas un año después, la tumba del stárets fue profanada por revolucionarios que, una vez exhumado el cadáver, tuvieron un mitin improvisado frente a los míseros restos que habían sido despedazados por la revisión anatomopatológica, pero que, afortunadamente, habían sido también momificados.
A partir de ese momento la momia de Rasputín emprendió un triste vagabundeo; acarreada de aquí para allá por los simpatizantes de la revolución, peregrinó de un lado a otro sin descanso, en el frío y en el hielo, factores que contribuyeron a su buena conservación. Este peregrinaje habría de culminar de manera definitiva en una hoguera al borde de un camino en las afueras de San Petersburgo.
Antes de esta cremación on the road, el cadáver había sido arrastrado a lo largo y ancho de las calles de la capital; primero camuflado como instrumento musical, luego envuelto bajo un tapete turcomano. Durante este vía crucis, un temerario maestro de primaria pensionado extirpó, por encargo de Anna Vyrubova, antigua dama de compañía de la difunta zarina Alejandra, el falo momificado del monje.
La reliquia, por la que la Vyrubova y una caterva de supérstites ex devotas de Rasputín pagaron una fortuna, se puso en un relicario y se rotuló con la inscripción “Reliquia de san Pitirim” para que permaneciera incógnita. Cuando el país entero se vio arrastrado por las vicisitudes de la revolución, por el galopar furioso de la historia, se perdió durante algún tiempo la memoria, aunque no las huellas de tan particular resto anatómico. Al parecer lo custodió una tía viuda del maestro ladrón que vivía cerca de Petushki.
Fragmento del texto de Rosa Matteucci, escritoria italiana, publicado en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, en marzo de 2009. El número 459, fue nombrado como “Epístolas y fascinus”, pues, a partir del texto de Matteucci, se incluyeron otros relacionados: un ensayo sobre el dios Pan y la masturbación, un texto sobre la iconicidad del falo y otro de Pascal Quignard sobre el latinismo y su significado en la Roma antigua: “El fascinus es la palabra romana para nombrar el phallós. Existe una piedra con un fascinus groseramente esculpido que el artista enmarcó en estas palabras: Hic habitat felicitas (Aquí reside la felicidad).”
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Still-Life Polaroid de Andy Warhol.
Catalogación
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Virgulilla (diminutivo del latín virgŭla que, a su vez, es diminutivo de virga, vara). Para la Real Academia de la Lengua, esta palabra designa a los signos ortográficos de forma de coma, rasguillo o trazo, como el apóstrofo, la cedilla y la tilde de la ñ; es decir, serviría para definir las grafías mínimas y complementarias de ciertas letras. Como segunda acepción la define como una raya o línea corta y muy delgada. Al respecto, Robert Bringhurst utiliza esta palabra para definirla como “un caracter inusual en textos pero importante en lógica simbólica y matemáticas, donde significa similaridad (a ~ b), y en lexicografía, donde significa repetición”. El tipógrafo nos previene de su posible confusión con la tilde, caracter más pequeño y usado como diacrítico.
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Sobre los tipos que no se usaron en esta edición
ELENA, 10 PUNTOS: Este tipo —concebido por el tipógrafo independiente Leopold Shunt, cuando la luna se puso en la noche final de la vida de su esposa— se desintegra con el tiempo. Entre más se utiliza una palabra, más se desmorona y se desvanece: se vuelve más difícil verla. Hacia el final de este libro, palabras utilitarias como él, un y fue se habrían perdido en la página en blanco. Los placeres y los tormentos recurrentes de Henry —agua de baño, clavícula, vulnerabilidad, funda de almohada y puente— serían ruinas, monumentos accidentales al agua de baño, la clavícula, la vulnerabilidad, la funda de almohada y el puente. Y cuando la vida del libro quedara reducida a una sola página, como ahora ocurre, Dios sería prácticamente ilegible, y yo, completamente invisible. De haberse utilizado Elena, las últimas palabras de Henry hubieran sido:
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Inicio del cuento de Jonathan Safran Foer publicado en The Guardian, el 7 de diciembre de 2002, y publicado en Cuaderno Salmón en otoño de 2006; la traducción es de David Miklos. El autor recientemente publicó Eating Animals, libro en el que expone su visión sobre la cría de animales para usos alimentarios. Ya en Everything is Illuminated el personaje principal era vegetariano, pero fue hasta el embarazo de su esposa que Safran Foer se cuestionó sobre lo que significaba alimentar a otro ser vivo; después de comenzada su investigación decidió cambiar sus hábitos.
e-Scriba
14 diciembre, 2009
Los elementos del estilo tipográfico, primera traducción al español del original de 1992, coeditado entre Libraria y el FCE, está por agotarse. La lista de existencias señala diez ejemplares, luego entonces unas 1990 personas tienen algo de Robert Bringhurst en el librero y sus proyecto editoriales. Si alguno de éstas se ha cuestionado cómo llevar al entorno digital las recomendaciones del físico, arquitecto, lingüista, filósoto, literato, poeta y tipógrafo californinao, podría servirles el trabajo de programación que vienen desarrollando Richard Rutter y Steve Marshall. La página The Elements of Typographic Style Applied to the Web cubre una serie de cuestiones ortotipográcias y de composicion que pueden solucionarse de alguna manera usando códigos como ccs o html: versalitas, interlineado, partición de palabras, espacio entre párrafos, entre otras.

Cartel de Stéphane Massa-Bidal (aka Hulk4598 o Rétrofuturs).
